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Mangostán y Diabetes

En las tierras de Malasia y Filipinas se encuentra EL MANGOSTÁN, una fruta tan exótica como la tierra de donde proviene.

Esta fruta de un color rojo profundo, similar al color de la remolacha, y un sabor que combina de forma equilibrada lo agrio, lo dulce y lo ácido, no es muy conocida, pero sí muy virtuosa.

Su nombre es mangostán, aunque también se le conoce en algunos lugares como mangostino, el cual también es el nombre de su árbol de origen, en otros lugares se le atribuye el nombre de jobo de la India.

Lo cierto es que el mangostán ha logrado llamar la atención de los científicos, en especial por sus propiedades antioxidantes, que habían sido muy bien aprovechadas durante siglos por los nativos del sur este de Asia.

En la actualidad ha ido ganando terreno también en el mercado, donde se está comercializando de muchas formas diferentes, incluyendo bebidas que incluyen en su fórmula el extracto de esta fruta.

Ya que el consumo de esta súper fruta ha aumentado, aportando beneficios maravillosos al que la consume, se ha comenzado a emplear como un suplemento de la dieta de muchos estadounidense.

Eso lleva a la pregunta, ¿será el mangostán beneficioso para las personas que padecen de diabetes y desean llevar una dieta saludable y rica en antioxidantes que prolonguen sus días?

Para dar respuesta a tal interrogante es importante conocer no solo las características y el valor nutricional del mangostán, sino también cuál de sus propiedades son beneficiosas para las personas que luchan contra el daño colateral de la diabetes.

Características del mangostán

El mangostán es una fruta redonda, de color púrpura, aunque algunas veces se puede conseguir de color morado oscuro, que alcanza hasta 7 centímetros de diámetro, similar al tamaño de una mandarina, pesando a su vez entre 80 y 140 gramos cada uno.

Posee una corteza de unos 10 milímetros de espesor de color rojo cuando se corta transversalmente, con un característico sabor amargo, que aunque no sea apta para ser consumida, también se utiliza en la medicina ancestral asiática.  

En efecto, al cortarla, se encuentra en su interior un conjunto de gajos de color amarillento a blanco con pintas carmesí; esta pulpa expide un agradable perfume y su sabor es bastante dulce, descrito como sumamente delicioso por quien la consume; su textura, por otra parte, es similar a la de las ciruelas cuando están maduras, es suave y su masa es bastante jugosa, y en su centro contiene semillas adheridas a dicha masa, semillas aplanadas de forma ovoidea de unos 2,5 centímetros de largo y más o menos 1,6 centímetros de ancho.

Aunque existen alrededor de 200 variedades de esta fruta, sus variaciones son notables en el tamaño, color y sabor, siendo la variación más amarilla la más amarga de todas, y por cierto, es esta variedad la más fácil de cultivar.

Esta fruta suele encontrarse en los stands entre los meses de junio a noviembre.

El mangostán resulta una fruta en extremo tropical, ya que no tolera las temperaturas inferiores a 4° centígrados, tampoco soporta las temperaturas mayores a 38° centígrados, por lo que se concluye que para poder desarrollarse, esta fruta requiere una zona con mucha humedad atmosférica, propia de climas muy pluviales, que carecen de períodos largos de sequía. La temperatura óptima para el cultivo del mangostán se encuentra entre los 24 y 26 ° centígrados al 80% de humedad atmosférica, ya que las temperaturas menores a 20°C retrasan su crecimiento, por otra parte, el árbol mangostino precisa de aproximadamente 20 días de sequía para que sea estimulado su florecimiento.

El nombre botánico de esta fruta Garcinia mangostana,  se debe al sacerdote a quien se le atribuye el conocimiento y descripción de esta fruta, la cual encontró en las islas Moluccas y Sunda al oeste del archipiélago de Malasia. Aunque los primeros arboles de mangostán en el continente americano  Es a partir del siglo XIX que se encuentran los primeros indicios de esta planta en el continente americano, específicamente en Trinidad y Tobago, ya para el siglo XX es transplantado en países tropicales como Puerto Rico y Panamá y es para mitad de siglo que llega a Suramérica, sobreviviendo solamente en Ecuador y Colombia. Como es de esperarse, la mayor producción de esta fruta se da entre los países de los cuales es originaria como Filipinas, Malasia, Vietnam, Tailandia y Australia.

Para elegir bien un mangostán, hay que cerciorarse de que la fruta escogida no se encuentre magullada, pero que si sean ligeramente flexibles al tacto cuando se le aprieta. Es común consumir esta fruta en su forma natural, abriendo por la mitad e ingiriendo la pulpa blanca que se encuentra en su interior; sin embargo, se ha hecho bastante popular los jugos elaborados a base de esta fruta.

Valor Nutricional del Mangostán

Entre las características de esta fruta, encontramos que su valor nutricional sobrepasa el de muchas frutas exóticas, es por esta razón que añadirla a una dieta saludable traerá múltiples beneficios al aportar los nutrimentos necesarios para el buen funcionamiento del mismo. Por esta razón, es valioso conocer qué y cuanta cantidad de vitaminas y minerales se aportan al cuerpo cada vez que se ingieren 100 gramos de mangostán.

  • Calorías – 73 kilocalorías.
  • Proteínas – 0.41 gramos.
  • Grasas – 0,58 gramos.
  • Carbohidratos – 17,91 gramos.
    • Azúcares – 16,82 gramos.
  • Fibra – 1,8 gramos.
  • Minerales
    • Calcio – 5,49 miligramos.
    • Hierro – 0,17 miligramos.
    • Potasio – 48 miligramos.
    • Fósforo – 9,21 miligramos.
  • Vitaminas
    • Vitamina C – 7,2 miligramos.

Propiedades del mangostán

Es importante resaltar que más allá de la tabla nutricional antes descrita, se puede afirmar que el mangostán posee un gran suma de sustancias bioactivas, entre las cuales se encuentran las catequinas, los flavonoides, antocianinas, taninos y xantonas, todos compuestos antioxidantes con propiedades beneficiosas para la salud.

A lo largo de la historia del sureste asiático, la corteza del mangostán ha sido ultilizada en la medicina tradicional que le caracteriza, para el tratamiento de la diarrea, infecciones que pudiera sufrir la piel, y la curación de heridas, e incluso, también se utilizaba como coadyuvante antiinflamatorio en algunos casos.

Bien es sabido que a pesar del continuo crecimiento de la producción farmacéutica, la medicina ancestral con todas sus plantas tradicionales ejerce gran influencia en la sociedad occidental y desde luego en la oriental; es por esa razón que la organización mundial de la salud se ha enfocado en fortalecer el conocimiento y reconocimiento de los compuestos fitoquímicos presentes en los productos de la naturaleza como es el caso del mangostán, a fin de sacar el mejor provecho de dichos elementos para el mejoramiento de la salud de las personas.

En primer lugar, y debido a todos los compuestos biológicamente activos ya mencionados, se puede destacar la capacidad o poder antioxidante del mangostán. Sustancias como las xantonas, los flavonoides y los ácidos fenólicos, se encuentran en su mayoría en la corteza de esta fruta, por lo que, aunque no sea la parte comestible de la fruta, no se debe descartar, ya que la misma otorga multiplicidad de agentes beneficiosos y se pueden utilizar como parte de los ingredientes necesarios para la elaboración de alimentos útiles para la salud del organismo.

Vale la pena resaltar que dicho contenido de fenoles se encuentra en abundancia en las primeras etapas de desarrollo de la fruta por lo que la capacidad antioxidante será doblemente mayor; esto resulta de gran ayuda para combatir los radicales libres que estimulan el envejecimiento de las células, que finalmente desencadena en el desarrollo de muchos procesos patológicos.

Por ello, para gozar de buena salud, es importante mantener en perfecto equilibrio la cantidad de antioxidantes y oxidantes en el cuerpo, puesto que estos últimos son producto del proceso natural oxidativo dado en el metabolismo de los macro nutrientes, no podremos simplemente evitarlos, sino también debemos procurar ingerir alimentos inteligentes que ayuden a los agentes antioxidantes del cuerpo y contrarresten el efecto de los oxidantes libres y así evitar que los componentes de las células no sean dañados, ya que, con el exceso de radicales libres en el organismo, se desencadenan padecimientos del tipo degenerativos como lo son las enfermedades cardiovasculares, la diabetes, el cáncer, la hipertensión, e incluso enfermedades neurológicas degenerativas como el Alzheimer.  

Científicamente se ha comprobado que las sustancias bioactivas del mangostán evita la oxidación del colesterol de baja densidad, evitándose de este modo la arteriosclerosis, y a la par provee protección al miocardio, por lo que se puede afirmar que el mangostán es un excelente aliado para combatir enfermedades cardiovasculares.

Por otra parte, el mangostán también posee propiedades antiinflamatorias.

Bien se sabe, que un proceso inflamatorio, es un proceso natural del organismo, que responde a ante el ataque de ciertos estímulos de agentes extraños; el problema no es el proceso inflamatorio en sí, el problema acontece cuando el organismo dirige esa respuesta defensiva hacia diferentes órganos interno, provocando lesiones sobre órganos o tejidos sanos. Es en estos últimos casos cuando la inflamación es asociada a enfermedades crónicas como es el caso de la esclerosis múltiple, la artritis reumatoide, el asma, la aterosclerosis, la diabetes tipo 2, el cáncer, entre otros.

Diversos estudios han demostrado el poder antiinflamatorio presente en su mayoría en la corteza del mangostán, comprobándose de este modo el uso acertado de dicho elemento en la medicina natural milenaria.

En efecto, un ensayo clínico logro comprobar que un suplemento dietético, hecho a base de magostan, suministrado a personas con marcados procesos inflamatorios en su organismo, las cuales encontraron mejoría de sus síntomas al cabo de 30 días de su consumo.

Entre otros estudios se encontró que el consumo del extracto de mangostán, aun en su presentación más simple como es un jugo, dos veces al día, tiene la capacidad de reducir los marcadores inflamatorios que se pueden observar en sangre. Además, a la par que inhibe la inflamación, también actúa como analgésico sobre los dolores que la inflamación ocasiona.

Mangostán para prevenir la obesidad y combatir la diabetes

La obesidad en líneas generales se define como el exceso de contenido adiposo en el cuerpo, las enfermedades más resaltantes que se asocian a esta condición son la diabetes tipo 2 y el síndrome metabólico; enfermedades que cada día causan más estragos.

Debido a que la medicina ha puesto su mirada sobre la prevención de estas enfermedades, y siendo la medida preventiva más eficaz la relacionada con los hábitos saludables de vida; llevar un estilo de vida saludable es hoy día un factor fundamental en el tratamiento de la tan dañina obesidad.

Por esta razón, para una persona que padece de diabetes o de síndrome metabólico, es primordial trabajar en la constante pérdida de peso puesto que se ha logrado demostrar que cuando se mantiene un peso saludable, se puede reducir la mortalidad; puesto que, se reducen los marcadores inflamatorios producto de la diabetes tipo 2, a la par que otorga al organismo la capacidad de combatir con diversos factores incidentes en el agravamiento de dicha enfermedad, como lo es la hipertensión y el perfil lipídico elevado por ejemplo.

En diversos estudios se ha logrado concluir parcialmente que, incluir el extracto del mangostán en la dieta diaria del individuo, junto a una dieta saludable y sumando relevante actividad física, ayuda en la reducción de la circunferencia abdominal aunado a una importante pérdida de peso corporal y además, se logró observar en su sangre una sustancia que regula el metabolismo de energía en el organismo, mejorando a la par el metabolismo glucémico, puesto que aumenta la sensibilidad a la insulina.

Por esta razón, el consumo de mangostán se vuelve favorable para las personas que padecen de diabetes, sin embargo, es importante mencionar que su consumo debe ser regulado por su contenido de azucares y carbohidratos, lo ideal es que se incluya en una dieta saludable y aprobada por el especialista de confianza, puesto que justamente el médico tratante es quien conoce las necesidades específicas de su paciente.

REFERENCIAS:

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