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Intolerancia a la glucosa

La diabetes no aparece de manera súbita, antes bien, el organismo enciende señales de alerta que notifican que algo no está marchando bien dentro de él. Durante un período de tiempo que pudiera prolongarse a lo largo de 10 años, pudiera no ser catalogado como un organismo diabético, sin embargo, la condición del mismo tampoco resulta normal del todo.

Cuando se padecen síntomas similares a la diabetes sin llegar a alcanzar los niveles de azúcar elevados característicos de la diabetes, se padece de una condición denominada intolerancia a la glucosa.

Aunque sea difícil de creer,  la intolerancia a la glucosa es un problema bastante común, por lo que resulta importante descartar que se padezca de dicha intolerancia, puesto que al ser diagnosticada a tiempo, será posible tomar medidas correctivas evitándose de este modo llegar a padecer de diabetes mellitus del tipo 2.

Al igual que la diabetes, el padecimiento de esta condición se encuentra totalmente ligado al estilo de vida de las personas, y a diferencia de la diabetes, la intolerancia a la glucosa resulta reversible, siempre y cuando sea diagnosticada y tratada a tiempo, haciendo los cambios de hábitos necesarios para evitar padecer no solo diabetes, sino también un sin fin de enfermedades cardiovasculares, estos hábitos deberán incluir un cambio en la dieta diaria y el generar una rutina de ejercicios que deberá ser seguida constantemente.

A fin de detectar y atacar la intolerancia a la glucosa, se debe conocer más a fondo que es, que la causa, cuáles son sus síntomas, cómo detectarla y sobre todo como tratarla.

¿Qué es la intolerancia de la glucosa?

El término de intolerancia a la glucosa comenzó a utilizarse en el año 1979 a raíz de que la Organización Mundial de la Salud entre otros grupos internacionales reemplaza los términos diabetes mellitus asintomática o diabetes química que hasta entonces eran utilizados.

Cuando se utiliza la terminología medica intolerancia a la glucosa, se está haciendo referencia a un tipo de prediabetes, caracterizada por unos valores de la glucosa en sangre elevados sin alcanzar los niveles de glucosa con los que convive una persona con diabetes mellitus, es decir, la glucosa en ayunas de una persona que padece de intolerancia a la glucosa se encuentra entre los valores de 100 mg/dl y 125 mg/dl, subiendo la glucosa postprandial a 140mg/dl sin alcanzar los 200 mg/dl que alcanzaría un diabético después de la primera toma oral de 75 gramos de glucosa.

Origen de la intolerancia a la glucosa

Esto sucede a causa de que las células no responden adecuadamente a la insulina, y por tanto se produce mucha insulina desencadenándose el cansancio del páncreas que a la larga va perdiendo su facultad de producir y expedir esta hormona al resto del organismo para la utilización correcta de la energía por cada una de las células que conforman el cuerpo humano.

Las personas que suelen padecer de prediabetes son personas con un estilo de vida sedentario y que consumen carbohidratos en exceso, forzando de continuo al páncreas a la secreción de insulina, resultando esto en un desconocimiento de esta hormona por parte de las células que tanto la necesitan para obtener el combustible necesario para llevar a cabo sus funciones.

A diferencia de la diabetes, las personas que padecen de intolerancia a la glucosa, pueden revertir su condición, o bien retrasar la aparición de la diabetes, puesto que la intolerancia a la glucosa suele padecerse durante unos 7 o 10 años antes de la confirmación del diagnóstico de diabetes, se debe considerar que, tan sólo 1 de 4 personas que padece de intolerancia a la glucosa termina sufriendo de diabetes.

Ahora bien, es importante resaltar que se puede revertir tal desenlace siempre y cuando se hagan cambios importantes en la dieta y en las rutinas diarias, a fin de que se incluya la actividad física programada para la quema de calorías extras.

Vale la pena aclarar que la intolerancia a la glucosa es un paso previo a la diabetes, no es un acta de condenación, más bien, si es detectada a tiempo, es sólo una señal de alerta para evitar o retardar la llegada inminente de la diabetes a la vida de las personas que padecen de la ya mencionada intolerancia.

El mayor inconveniente al que se enfrenta una persona en riesgo de desarrollar diabetes, es que la condición de padecer intolerancia a la glucosa por lo general es asintomática o sus síntomas son muy leves, por lo que se hace difícil detectarla a tiempo, a menos que se asista a un control médico regular, en especial si, en primer lugar, existen antecedentes familiares de diabetes, en segundo lugar, si el estilo de vida que se lleva es sedentario y con una alimentación desbalanceada, y, en tercer lugar, si el índice de masa corporal señala que se es una persona con obesidad.

Síntomas de la intolerancia a la glucosa

Como ya se ha mencionado, la detección de la intolerancia a la glucosa es un poco complicada, porque en muchos casos no presenta ninguna sintomatología. Sin embargo, hay señales comunes que podrían presentarse en una persona que padece de intolerancia a la glucosa, entre esas señales encontramos:

  • Ganas de orinar muy frecuentes
  • Mucha sed que no se sacia fácilmente
  • Presencia de manchas oscuras en el cuello y las axilas especialmente
  • Ciertas erupciones en la piel
  • Cosquilleo constante en brazos o piernas, sobre todo en las alzas de la glucemia
  • Repentinos cambios de peso
  • Sensación de hambre en exceso
  • Desvanecimiento visual
  • Mucha fatiga
  • Episodios de ansiedad
  • Dolores de cabeza
  • Espasmos musculares
  • Aumento repentino de la presión arterial
  • Concentración alterada
  • Episodios de depresión.

Estos síntomas juntos o desligados pueden también ser señal de otros padecimientos, pero sea que se sufra de intolerancia a la glucosa o no, de presentarse uno o más de estos síntomas, es reflejo de alguna deficiencia en el organismo, por lo que es recomendable asistir a un médico en búsqueda de una opinión profesional.

Además, es necesario hacer notar que una persona que tiene prediabetes regularmente no llega a desarrollar enfermedades en el sistema nervioso, o en los riñones o en los ojos, puesto que este tipo de complicaciones son más bien típicas de la diabetes; no obstante, el riesgo de padecer accidentes cerebrovasculares o algún otro padecimiento cardiovascular se acrecienta en personas que tienen intolerancia a la glucosa.  

Por esta razón se considera que el diagnóstico temprano de la intolerancia a la glucosa resulta ser beneficioso, puesto que las personas que no obtienen un diagnostico hasta haber alcanzado desarrollar diabetes es muy probable que ya estén padeciendo una enfermedad coronaria.

Ahora bien, ya que las personas mayores de 45 años con tensión arterial elevada, triglicéridos elevados, nivel bajo de colesterol bueno, con antecedentes familiares de diabetes o si bien, en caso de ser mujer, sufrió diabetes gestacional o dio a luz a un bebe de más de 4 kilos, son las que tienen mayor tendencia de padecer intolerancia a la glucosa, deberán hacer una parada obligada en el laboratorio de confianza en pro de diagnosticar de manera precoz dicha enfermedad. Vale la pena acotar que las personas menores de 45 años deberán ser sometidos a los exámenes de diagnóstico de la intolerancia de la glucosa solo en caso de tener sobrepeso y padecer todos los síntomas antes descritos.

Como detectar la intolerancia a la glucosa

Una de las maneras de hacer un despistaje certero concerniente a la intolerancia a la glucosa es a través de una prueba de tolerancia oral a la glucosa, la cual fue diseñada para medir la respuesta del organismo a la glucosa y así detectar anormalidades en la administración por parte del cuerpo de la glucosa posteriormente a una comida. Esta prueba se realiza tras un ayuno mínimo de 8 horas, regularmente una persona que tiene intolerancia a la glucosa presentara un nivel de glucosa en ayuno anormal, entre 110 y 125 miligramos de glucosa por decilitros de sangre. Tras hacer la primera toma de sangre, se le suministra a la persona que se está realizando la prueba, una bebida muy azucarada, tras esta ingesta, luego de dos horas, se hace otra toma de sangre.

Los resultados arrojados estarán entre 141 miligramos/decilitros y 199 miligramos/decilitros, lo cual evidentemente indicarán que se padece de intolerancia a la glucosa. Por otra parte, la persona que padece de diabetes, en caso de ser sometida a la misma prueba, arrojara resultados superiores a los 200 miligramos por decilitros. En resumen, son estos valores lo que indicaran si la persona padece de intolerancia a la glucosa o si ya sufre de diabetes.

¿Cómo ha de prepararse una persona que será sometida a la prueba de intolerancia a la glucosa?

La manera más correcta de proceder es que se coma y se bebe lo que normalmente se consume durante los días que anteceden la ya mencionada prueba. En caso de estar tomando algún medicamento, e incluso si se tiene gripe, se deberá informar al especialista, ya que dichos factores inciden en el resultado de la prueba. Además, se deberá hacer la última comida mínimo 8 horas y máximo 12 horas antes de realizarse la prueba, por lo que resulta importante programar para primera hora la prueba de tolerancia a la glucosa.

Cómo tratar la intolerancia a la glucosa

El tratamiento temprano de la intolerancia a la glucosa será crucial para evitar trastornos y complicaciones en el organismo, el mismo consistirá en poseer un verdadero control glucémico para evitar el desgaste del páncreas. En realidad el tratamiento resulta sencillo, pero requerirá de mucha fuerza de voluntad y amor propio, para no ir de camino a la autodestrucción.

En primer lugar se deberá reducir el consumo de grasas y carbohidratos no saludables, perder peso es fundamental en el tratamiento de la intolerancia a la glucosa, por tanto, los hábitos de alimentación resultan esenciales y los mismos deberán ser sostenidos, para hacer un plan adecuado y balanceado de alimentación se deberá considerar la pirámide alimenticia, tomando en cuenta los grupos de alimentos y las porciones recomendadas de los mismos. Además, se deberá iniciar con una rutina suave de ejercicios, pero que se hará más intensa progresivamente, explorando los diferentes tipos de ejercicios y si se puede contar con un entrenador personal, el mismo será un gran aliado.

Sustituir los alimentos dañinos cargados de grasas y azucares por alimentos inteligentes e igualmente deliciosos, al igual que disfrutar de la actividad física permitirán a las personas que padecen de intolerancia a la glucosa correr tras la posibilidad de huir de la diabetes y todas sus complicaciones, gozando así de una buena salud.

REFERENCIAS:

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