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¿El páncreas se regenera?

El páncreas es un órgano de 15 cm de longitud al que no se le presta la real atención que merece; es un órgano con la misma importancia que el hígado, los riñones, el corazón o el cerebro. La verdad es que todos los órganos son importantes para gozar de una buena salud y una aún mejor calidad de vida; es por ello que, padecer de alguna enfermedad del páncreas, implica pasar por graves procesos de salud de los que cuesta recuperarse.

El páncreas cumple múltiples funciones en el organismo, entre ellas, al igual que otras glándulas del cuerpo, el páncreas se encarga de secretar sustancias de gran importancia para el buen funcionamiento del resto de los sistemas que conforman el cuerpo. Tal es el caso de la insulina y el glucagón, que juntos actúan para mantener regulados los niveles de azúcar en la sangre administrando el metabolismo de la glucosa para que la misma se convierta en la energía necesaria para que cada célula del cuerpo cumpla su función.

Además de la función endocrina del páncreas, este también ejerce una función exocrina, es decir, el páncreas cumple una función vital en los procesos digestivos del organismo. Es por esta razón que cuando el páncreas no cumple sus roles dentro del cuerpo, este comienza a sufrir serios desajustes. Entre las enfermedades que puede sufrir el páncreas se encuentran la pancreatitis aguda y crónica, la fibrosis quística, la diabetes y el cáncer de páncreas, siendo este último un tipo de cáncer muy agresivo.

En este sentido, lo mejor siempre será prevenir el deterioro de este órgano tan importante, a fin de evitar dañar los ciclos fundamentales del organismo de digestión y metabolismo, pero para los que ya padecen de alguna de las dolencias antes nombradas, algunos avances científicos podrían otorgarles la esperanza de una posible regeneración pancreática.

¿Qué se puede hacer para evitar el deterioro del páncreas?

En primer lugar vale la pena resaltar que, para evitar sufrir deterioro en el páncreas lo mejor siempre será llevar una vida con hábitos saludables, la mayoría de las pautas a seguir se relacionan justamente con esto. Por ejemplo, estudios científicos han demostrado que consumir harinas y azucares refinados en exceso eleva el riesgo de padecer muchas enfermedades, entre esas el cáncer de páncreas. Además, las porciones de comida deben ser controladas, no exageradas, y el tipo de comida que se ingiera, la mayoría debe estar cocida al vapor, al horno o a la plancha, evitando así los alimentos fritos o quemados.

Del mismo modo, siempre será mejor evitar el cigarrillo y el consumo excesivo de bebidas alcohólicas, puesto que, consumir alcohol puede generar hipoglucemia, es decir, hará descender los niveles de azúcar en la sangre, en especial los que deben seguir tratamientos hipoglucemiantes orales o si se es dependiente de la insulina. Lo que sucede  en estos casos es que el hígado libera glucosa en el torrente sanguíneo, ayudando así al organismo a mantener los niveles de glucemia en la sangre, pero, si se consume alcohol, el hígado pone toda su energía en descomponer el alcohol y no ejerciendo esta función de liberar glucosa, la glicemia desciende generándose así una hipoglucemia.

Ahora bien, ya que una bebida alcohólica tarda en ser digerida más o menos hora y media,  dentro de esos 90 minutos, se correrá el riesgo de sufrir hipoglucemia, en especial si se consume alcohol con el estómago vacío; por cada bebida que se beba, se debe multiplicar los mismos 90 minutos por la cantidad de bebidas que se ingieran, acrecentándose así la posibilidad de generar daño al páncreas por trabajo excesivo que el solo no puede llevar a cabo; por esta razón, los médicos recomiendan no consumir alcohol sino en circunstancias especiales y no exceder, en caso de ser hombre, las dos copas, y una en caso de ser mujer.

Aumentar el consumo de alimentos ricos en fibra siempre será beneficioso para la salud. Por eso, lo más recomendable es llevar una dieta rica en vegetales y frutas. Asimismo, se debe procurar una alimentación balanceada, sumada a un plan de acción para bajar de peso en caso de obesidad, pues esta condición sobrecarga el páncreas, generándole serias lesiones y a la larga induce su desgaste.

¿Existe manera de regenerar el páncreas?

Si existía un paradigma bien arraigado en la ciencia médica es que pocos órganos tienen la capacidad de regenerarse, de hecho, se afirma que solo el hígado, la medula ósea y quizás también el riñón, son los únicos órganos que pudieran regenerar sus células. No obstante, algunos estudios han logrado sembrar cierta esperanza en el cuerpo médico de la posibilidad de regeneración celular del corazón y el páncreas.

Esto se debe a que unos especialistas de la Facultad de Medicina de Harvard pudieron observar en ratones que era posible la regeneración de las células del páncreas encargadas de producir la insulina. Por lo que, y aunque falte un largo trecho, cargado de observaciones para afirmar que esto es posible también en el páncreas humano, la ciencia se está acercando a concluir que el cuerpo humano tiene la capacidad de curarse a sí mismo.

Sin embargo, en esta investigación llevada a cabo en ratones, se halló un obstáculo para la regeneración de células pancreáticas, la diabetes.  La diabetes tipo I tiene la facultad de matar las células del páncreas mucho más rápidamente de lo que la regeneración celular ya mencionada tiene lugar. Incluso, se observó, que el sumar nuevas células, originarias de células madre, pudiera resultar ineficaz, puesto que, para que sea posible la regeneración de tejido orgánico y órganos en sí mismos, es necesario erradicar la enfermedad que originó tal deterioro pancreático.

A pesar de esto, algunos científicos se mantienen optimistas, puesto que, ciertamente los hallazgos muestran que si es posible indagar aún más en las respuestas que el cuerpo tiene la capacidad de dar y anteriormente se desconocían. Aunque los resultados fueron algo fortuitos, pues, cuando se inició la investigación, el objetivo real era encontrar maneras para esquivar los obstáculos que se presentaban al implantar células nuevas para que el páncreas pudiera funcionar, ya que las mismas eran igualmente atacadas por el sistema inmunológico.

Por esta razón, Denise Faustman, una de las investigadoras que participaron en el estudio, había puesto todos sus esfuerzos científicos en encontrar alguna manera que inhibiera dicho ataque al sistema inmunológico, pues su tesis era que si se encontraba un inhibidor eficaz para el sistema inmunológico, se podría hacer un trasplante de células pancreáticas con éxito. Tras muchos años de investigación, encontraron que era necesario no solamente preparar a las células del sistema inmunológico de modo que no atacasen las células pancreáticas, sino que también se debía aniquilar las células del sistema inmune del mismo páncreas pues, en los islotes pancreáticos tenía lugar una batalla interna.

Finalmente, todo el equipo de científicos puso sus esfuerzos en detener la diabetes con este nuevo método antes descrito, para posteriormente efectuar el trasplante de células a los ratones diabéticos y así demostrar que las células nuevas habían podido curar la diabetes, posterior a esto, se retirarían las células que se habían trasplantado para esperar que la diabetes regresara, de modo que las células trasplantadas fueran las únicas responsables de la curación.

Sin embargo, aunque todo parecía un éxito, pues ciertamente las células lograron erradicar la diabetes, al extirpar los islotes de células, no encontraron diferencia, el pequeño cuerpo de los ratones seguían gozando de su salud, ya no había rastro de la diabetes y producían su propia insulina.

Los científicos quedaron asombrados pues no entendían de dónde venían los islotes nuevos, surgieron preguntas como ¿provienen de las células pancreáticas? O ¿provienen de células que no habiendo alcanzado su madurez fueran estimuladas por el páncreas para desarrollarse como nuevos islotes?, aunque ciertamente existían todas estas interrogantes, se había encontrado en los ratones algo muy valioso, los islotes funcionaban con total normalidad y había desaparecido la enfermedad. A pesar de estos resultados maravillosos y alentadores, aun no se llevan a cabo estudios en humanos de corte preliminar.

La dieta del ayuno: ¿una alternativa para reiniciar el páncreas?

La dieta del ayuno es un método desarrollado por una serie de especialistas, que consideran que los resultados obtenidos son muy importantes ya que demuestran que es posible regenerar el páncreas y tal vez así revertir la diabetes; este método se denomina Valter Longo.

Los estudios se realizaron en ratones y el Dr. Longo de la Universidad del Sur de California, quien iba al frente de la investigación, concluyó junto a sus expertos que, someter a los ratones a una condición extrema, y posteriormente traerlos de regreso a una condición normal, es decir, llevarlos del ayuno hasta su alimentación regular de una manera intermitente, estas condiciones dieron pie a que las células del páncreas se activaran y generaran algún tipo de reprogramación en el desarrollo celular, reconstruyendo o regenerando lo que no esté funcionando en el órgano. Gracias a este nuevo método se obtuvieron beneficios en ratones que padecían tanto de diabetes tipo I como de diabetes tipo II.

¿Cuál es el proceso benéfico del ayuno intermitente?

  • En primer lugar la producción de insulina se regula y el páncreas no hace esfuerzo extra
  • Nivela la hormona del hambre, denominada ghrelina
  • Se regulan los niveles de triglicéridos
  • Los órganos y sistemas del organismo en general pasan por un proceso de rejuvenecimiento a la par del páncreas.
  • Al hacer la dieta del ayuno intermitente se estaría evitando el desarrollo de enfermedades cardiovasculares y de enfermedades degenerativas causadas por el envejecimiento orgánico y molecular.

Este método es más sofisticado de lo que parece, pues el mismo deberá realizarse bajo supervisión médica y no debe superarse a los 5 días, algunas personas lo han practicado y han ganado con los beneficios que genera al organismo.

El consejo más importante a seguir es que aunque se reduzca la carga calórica, igualmente se debe llevar una dieta balanceada. Además, se debe tomar agua con limón y algún endulzante no calórico o sin endulzante, como se prefiera; se debe evitar consumir frituras para evitar recargar de trabajo el páncreas. Tampoco se deben consumir dulces pasadas las 4 de la tarde, igualmente se deben evitar los lácteos, y de consumirlos, deberán ser descremados. Hacer un poco de actividad física también será de ayuda, pues de este modo se alivia el trabajo del páncreas, se deberá por lo menos caminar un mínimo de 30 minutos por los 5 días que dure el ayuno.

REFERENCIAS:

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